
Me gusta sentir los días pasar, todos los momento guardan una alegría, una tristeza, y una sabiduría, espero aprender para subir las montañas de la gloria algún día y así perder el miedo de estar vivo.
No es fácil entender el enigma de la vida pero sin duda corre dentro mi como cada paisaje que se posa frente a mis ojos.
Un mañana despierto en un mundo donde ya soy alguien, una figura, una formación, un pensamiento, un color, soy toda una dimensión que me abarca y me lleva por los lugares de nuestra tierra.
Todo esto es más valioso de lo que yo lo puedo hacer entender, y tiene como fin, el simple reflejo del amor por todo lo que me rodea.
Somos almas que vagan bajo los caminos de un mundo que se cubre de nubes y agua, la luz penetra nuestros cielos y atraviesa nuestros ojos, ¿no es esto más de lo que podamos imaginar? Es esto prueba de que hacemos parte de un sueño que nadie ha podido descifrar?
Muchos de nosotros pasamos muchos días sin preguntarnos por un momento el hecho por el que estamos presentes, no se trata de existencialismos, o de pensar que si pensamos estas cosas no llegaremos a ningún lugar… a que lugar tenemos que llegar?
Son todas estas cosas las que de verdad hacen de esta vida algo pasional e interpretativo, es consecuencia de toda esta historia enigmática y sin sentido el mismo sentido que nosotros le demos a esta misma.
Estos momentos de reflexión humana me permiten acercarme un poco a este vacío, a esta penumbra que me ha acogido dentro de si para descubrir las hermosas melancolías por las que escribo y suelto mi alma en palabras que vuelan como el viento y flotan en el mar.
Es por esto que me gusta sentir los días pasar en soledad, como si algo partiera, o sin su presencia, la misma que en este mismo instante ilumina las luces de otra catedral.
Yo solo recojo las suplicas y los versos de un alma que vaga sobre la ladera.
Seguiré siendo una raíz mas en el camino y luchare por abrir todas estas ventanas hasta algún día llegar a encontrarte, porque te necesito a mi lado, te necesito tan adentro que en ese momento nunca te dejare partir, plantare en ti la semilla de mi vida y con la misma chispa volare a la muerte para abrirte un lugar a mi lado.
Samuel Zuluaga Calle.

